miércoles, 4 de noviembre de 2009

Mi precariedad es tu deseinformación

Queridos amigos:

De antemano pido disculpas a quienes pueda molestar con este post. Escribirlo, sin embargo, es el único modo que tenemos los periodistas de lanzar una voz de alarma por nuestros derechos.

Sí, estamos en crisis. Todas las profesiones adolecen en estos tiempos de despidos y precariedad. Sin embargo, en la profesión periodística este es un problema que viene arrastrándose desde hace ya demasiados años. Una situación que, obviamente, en el estado de crisis en el que estamos se ve tan agravado que ha logrado (algo bueno tenía que tener) que por fin alcemos la voz para contar las miserias que vive esta profesión.

Aquí les dejo el vídeo que la Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias ha creado para conmemorar este 5 de noviembre el Día Internacional por los derechos de los periodistas. En él podrán ver que en este último año se han destruido más de 200 puestos de trabajo en medios de comunicación sólo en Canarias.

Pero quiero añadir que no es sólo ésa nuestra protesta. Nuestra lucha radica en un sistema con falta de regulación que no nos permite garantizar el derecho a la información de los ciudadanos que la Constitución ha puesto en nuestras manos. Sin una legislación que nos proteja de los intereses económicos y partidistas de los medios para los que nos vemos obligados a trabajar, con una tasa de paro que aumenta cada minuto y con cientos de periodistas que salen cada año de las facultades (y otros que ni siquiera salen de las facultades) dispuestos a ocupar los puestos de aquellos que nos atrevamos a protestar y a intentar ser libres en nuestras informaciones, el derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz se tambalea, por no decir que zozobra en un lodazal de barro lleno de intereses y de miedos.

Los periodistas no tenemos la oportunidad de quejarnos en los periódicos, las radios o las televisiones de nuestros problemas laborales. Ningún medio va a publicar nuestras protestas. Y cuando a alguno se le ocurre acudir a los tribunales, suele ser común que no vuelva a pisar una redacción en su vida.

Del mismo modo, no hay ningún órgano en España que garantice que los que escriben en los periódicos o informan en radios y televisiones sean periodistas cualificados (algo que no sólo otorgan las facultades, sino también años de experiencia y un firme compromiso por el código deontológico de nuestra profesión). No existe un órgano que garantice que lo que se publica en los medios de comunicación atienda a las premisas de veracidad, relevancia pública y diligencia. No hay órganos que sancionen a los medios que fomentan el morbo para vender sin tener en cuenta el daño que esto pueda hacer a la sociedad. Y, por supuesto, no hay un órgano que garantice nuestro derecho a la libertad de conciencia y al verdadero secreto profesional.

Ese órgano viene detallado y estipulado en un Estatuto del Periodista Profesional que Zapatero se comprometió en 2003 a aprobar. A día de hoy, 5 de noviembre de 2009, ese documento sigue perdido en los cajones del Parlamento, porque hay a quienes no interesa que vea jamás la luz.

Sólo la sociedad, los ciudadanos, pueden ayudarnos y ayudarse a que la información sea el bien que la Constitución garantiza.

Por ello, les pediría a todos los que lean esta carta de ajuste que si creen en que una sociedad bien informada es una sociedad más libre, a todos los que creen que la calidad de la información garantiza una democracia de calidad, difundan este mensaje y este vídeo a todos sus contactos, pues es la única manera que tenemos de hacernos oír.

Muchas gracias a todos.

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