viernes, 30 de enero de 2009

Saavedra se cabrea

Sí, sí, como lo leen. El concejal del Partido Popular, Ángel Sabroso, consiguió hoy algo que pocos son capaces de lograr: cabrear a Jerónimo Saavedra. Tan nervioso logró ponerlo que los asistentes al pleno celebrado en el auditorio Alfredo Kraus tuvimos la oportunidad de disfrutar de una amplia carcajada cuando el primer edil capitalino repetía un lapsus de su primera sesión plenaria como alcalde, al llamar al joven concejal “señor Hermoso”, en vez de señor Sabroso.

“Me lo tomo como un cumplido”, respondió Sabroso como en aquella primera ocasión. Pero, Saavedra no estaba para chistes y le respondió bruscamente: “no sea tan vanidoso”.

Qué fue exactamente lo que le hizo contestar con tanta virulencia al joven edil popular está por determinar, aunque por los gestos y la cara que puso al escucharlo, todo apunta a que pudo ser la calificación de “desorientado” que el pupilo de Luzardo dio del alcalde.

“Parece estar desorientado”, le dijo Sabroso a Saavedra, justo después de poner en duda la credibilidad que “vamos a tener” ante los ciudadanos tras la aprobación, por segunda vez, de un acuerdo para mantener la titularidad pública de Guaguas Municipales.

El alcalde respondió con una vehemencia sin precedentes. “Yo no soy Miguel Zerolo”, dijo Saavedra casi a gritos, tras leer con rapidez el artículo 86 de la Ley de Bases de Régimen Local, tratando de justificar con el mismo el mantenimiento de la titularidad pública de la empresa, a pesar de la posible venta de acciones. “Si las administraciones no responden, el presupuesto de este ayuntamiento no puede afrontar el coste de Guaguas Municipales, enfatizó el edil.

“A mis años, me da igual que mi decisión tenga consecuencias políticas, estoy dispuesto a asumir los riesgos políticos, pero no voy a engañar a los ciudadanos, ni a hundir al Ayuntamiento”, espetó el alcalde evidentemente molesto.

Ante estas palabras, poco hacía presagiar un acuerdo como el que se aprobó por unanimidad y por segunda vez. Sus palabras, sus gestos, su postura hacen sentir a quien le observa que el alcalde Saavedra está totalmente dispuesto a vender Guaguas Municipales.

Sin embargo, si así es, ¿por qué un nuevo acuerdo unánime diciendo lo contrario?

Desorientado no sabemos si estará el edil, pero sin duda, es cómo dejan a los ciudadanos estos bandazos que vemos dar al Consistorio de una opción a la otra. ¿Quiere realmente vender Saavedra Guaguas Municipales o se trata de una medida de presión para que el Cabildo insular se vea obligado a participar de la misma?

¿Es eso, o justo lo contrario? Quizás quiera mostrarse el Grupo de Gobierno en una posición que refleje ante los ciudadanos que no hay más remedio que vender para, de una vez por todas, quitarle al Ayuntamiento de encima el lastre que la compañía ha venido suponiendo para sus arcas.

Sea como fuere, sí es cierto que Saavedra no respondió a la gran pregunta de Sabroso: “¿Qué beneficios supone para Guaguas Municipales la privatización y a cambio de qué?”. Una pena de omisión, pues es muy probable que sea precisamente dicha pregunta la que trabajadores y usuarios están esperando que se les responda. Y, ¿quién sabe? Puede que sea esa misma omisión la que acabe pasándole factura política y no la decisión de vender o no la empresa. Sólo el tiempo lo dirá.

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