lunes, 14 de abril de 2008

¡Hasta siempre, Chema!



Naaaa, na, na, nananá, na, na, naaaa... Naaaa, na, na, nanana, na, na, naaaa. Nanananananá nanana, na, na, naaa...
Así empezaba. ¿La recuerdan? Fue un hito en la infancia de los ochenta. Aquella serie a la que los de mi generación nos enganchábamos cada tarde al llegar a casa, sentados en el suelo del salón, con un bocadillo de nocilla en las manos y los ojos como platos.

Barrio Sésamo, la de aquí, la de Espinete, Don Pinpón, Anita y Chema duró tan sólo tres añitos en antena. De eso me enteré hoy rebuscando en Internet. ¿Quién me lo iba a decir? Si es que cuando uno era pequeño tres años parecían toda una vida. Tanto, que a ninguno de los que crecimos tarareando el nananá cada tarde y esperando ansiosos a que saliera el erizo rosa en la pantalla se nos olvida ni uno solo de los habitantes de aquella divertida calle.

Sólo por eso estoy segura de que el actor Juan Ramón Sánchez, o mejor dicho, Chema el panadero para todos los que lo vivimos, se ha ido con los ojos llenos de sonrisas, las sonrisas de los millones de niños a los que hizo felices cada tarde. Sí, Chema ha muerto. Fallecía el pasado jueves a consecuencia de un fulminante cáncer de pulmón que dejaba viuda a Chelo Vivares, la maravillosa actriz que daba voz y vida a nuestro erizo favorito en aquel programa hecho de verdad para los más pequeños. Un programa con el que los niños de aquellos años aprendíamos, disfrutábamos, nos reíamos y percibíamos imágenes sanas y enriquecedoras para nuestra edad.

¿Acaso a alguno se nos han olvidado las lecciones de Coco? Lejos, cerca, más cerca. ¿Y qué decir de los viajes de Don Pimpón que nos trasportaron, no sólo en el espacio, sino también en el tiempo, a cientos de rincones de la tierra? ¿O quién no se rió con los divertidos diálogos de Epi y Blas? ¿Cuántos se habrán hecho humoristas por ellos? ¿Quién no se comió las galletas a lo loco tirando todas las migas por fuera en imitación al monstruo Triki? Algunos incluso nos hicimos periodistas con la rana Gustavo.

Quizás no tenía la calidad técnica ni los acabados digitales de los dibujos animados de hoy. Quizás los niños de hoy vean un capítulo de los de entonces y, con tanto Internet y tanta tecnología, se aburran como ostras con las historias de Espinete y las canciones de Chema y Anita. Pero, ojalá existieran hoy programas tan educativos y entretenidos como lo fue aquel para nosotros. Y ojalá los niños de hoy puedan recordar el día de mañana a los personajes que hoy conocen por la tele con la misma ternura que nosotros, los de entonces, recordamos hoy a todos los amiguitos de Barrio Sésamo y, especialmente en este triste día, a nuestro amigo Chema el panadero bailarín.

Descansa en paz Juan Ramón. Te llevamos en nuestros corazones.

5 comentarios:

efectos dijo...

Sigo vivo Vane...Descanse en paz el chema original!

Ana Grim dijo...

¡Enhorabuena!! ya se que has parido un nuevo periódico. Guárdame el primer ejemplar, quiero verte en letra impresa.
Me alegro mucho, de veras, estás consiguiendo tus metas.Sigue así. eres una valiente.

Vanessa Del Cristo dijo...

Muchisimas gracias tita. Te guardaré ese ejemplar. ;-)

Amidala Gainsbourg dijo...

Pues tu tendrías que ver a quien yo me sé imitar a Epi, Blas, Coco y Triki... Hay dos pequeñajas que se mondan...

Johnny Salomon dijo...

Te acompaño en el sentimiento.

Solo dos cosas: Espinete no era Emma Cohen, la esposa del fallecido Fernando Fernan Gomez?
Y el nananan nana, nana, no es la música de Indiana Jones?

Jejejeje. Besos.