miércoles, 20 de octubre de 2010

Una Luz en el Océano

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Mi precariedad es tu deseinformación

Queridos amigos:

De antemano pido disculpas a quienes pueda molestar con este post. Escribirlo, sin embargo, es el único modo que tenemos los periodistas de lanzar una voz de alarma por nuestros derechos.

Sí, estamos en crisis. Todas las profesiones adolecen en estos tiempos de despidos y precariedad. Sin embargo, en la profesión periodística este es un problema que viene arrastrándose desde hace ya demasiados años. Una situación que, obviamente, en el estado de crisis en el que estamos se ve tan agravado que ha logrado (algo bueno tenía que tener) que por fin alcemos la voz para contar las miserias que vive esta profesión.

Aquí les dejo el vídeo que la Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias ha creado para conmemorar este 5 de noviembre el Día Internacional por los derechos de los periodistas. En él podrán ver que en este último año se han destruido más de 200 puestos de trabajo en medios de comunicación sólo en Canarias.

Pero quiero añadir que no es sólo ésa nuestra protesta. Nuestra lucha radica en un sistema con falta de regulación que no nos permite garantizar el derecho a la información de los ciudadanos que la Constitución ha puesto en nuestras manos. Sin una legislación que nos proteja de los intereses económicos y partidistas de los medios para los que nos vemos obligados a trabajar, con una tasa de paro que aumenta cada minuto y con cientos de periodistas que salen cada año de las facultades (y otros que ni siquiera salen de las facultades) dispuestos a ocupar los puestos de aquellos que nos atrevamos a protestar y a intentar ser libres en nuestras informaciones, el derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz se tambalea, por no decir que zozobra en un lodazal de barro lleno de intereses y de miedos.

Los periodistas no tenemos la oportunidad de quejarnos en los periódicos, las radios o las televisiones de nuestros problemas laborales. Ningún medio va a publicar nuestras protestas. Y cuando a alguno se le ocurre acudir a los tribunales, suele ser común que no vuelva a pisar una redacción en su vida.

Del mismo modo, no hay ningún órgano en España que garantice que los que escriben en los periódicos o informan en radios y televisiones sean periodistas cualificados (algo que no sólo otorgan las facultades, sino también años de experiencia y un firme compromiso por el código deontológico de nuestra profesión). No existe un órgano que garantice que lo que se publica en los medios de comunicación atienda a las premisas de veracidad, relevancia pública y diligencia. No hay órganos que sancionen a los medios que fomentan el morbo para vender sin tener en cuenta el daño que esto pueda hacer a la sociedad. Y, por supuesto, no hay un órgano que garantice nuestro derecho a la libertad de conciencia y al verdadero secreto profesional.

Ese órgano viene detallado y estipulado en un Estatuto del Periodista Profesional que Zapatero se comprometió en 2003 a aprobar. A día de hoy, 5 de noviembre de 2009, ese documento sigue perdido en los cajones del Parlamento, porque hay a quienes no interesa que vea jamás la luz.

Sólo la sociedad, los ciudadanos, pueden ayudarnos y ayudarse a que la información sea el bien que la Constitución garantiza.

Por ello, les pediría a todos los que lean esta carta de ajuste que si creen en que una sociedad bien informada es una sociedad más libre, a todos los que creen que la calidad de la información garantiza una democracia de calidad, difundan este mensaje y este vídeo a todos sus contactos, pues es la única manera que tenemos de hacernos oír.

Muchas gracias a todos.

domingo, 18 de octubre de 2009

Los límites de la libertad

Hace tan sólo unos días la prensa estaba de enhorabuena después de que un tribunal reconociera el derecho de dos compañeros periodistas a transmitir información veraz. Una gran noticia, sin duda. Santiago Pérez se llenaba la boca en el Parlamento canario aprovechando la coyuntura para atacar a José Manuel Soria. Muy solidario todo, ¿cómo no? Muy sensible desde su socialismo con la labor del periodista. ¿Pero es el PSOE igual de solidario cuando se trata de regular una profesión que pide a gritos un Estatuto que establezca sus límites y garantice sus derechos?

La Constitución y las leyes están para respetarlas. Para que nos las respeten a nosotros y nos dejen hacer nuestro trabajo, pero también para que las respetemos nosotros cuando se trata de otros los que se encuentran en peligro de sufrir que nos sobrelimitemos en nuestra labor.

El artículo 20.1.d de la Constitución Española reconoce el derecho de los ciudadanos "a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades". Y continúa en el 20.4 advirtiendo que "estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia".

Visto así, ¿está justificado que los periodistas nos saltemos a la torera el derecho a la intimidad de otros de forma continua y sin justificación alguna? ¿Está justificado cuando el fin es únicamente el morbo y el sensacionalismo?

Son varias las sentencias del Tribunal Constitucional que reconocen la potestad de los medios de información a saltarse el derecho al honor y la intimidad en casos justificados. Y en estos casos justificados aparece siempre una palabra muy importante: relevancia. Esto es, se justifica que un periodista invada el derecho a la intimidad y al honor cuando lo que cuenta es relevante para la sociedad, es importante que se sepa para ejercer el control público de las administraciones.

Pero, señores, ¿es realmente relevante que todo el mundo vea llorar a los familiares y amigos de Cristo Ancor Cabello? ¿Es necesario ver eso para que la gente entienda que un militar español ha muerto? Yo, como profesional, creo que no sólo no es necesario, ni está justificado, sino que considero además que debería estar tan penado como se criminaliza a aquellos que pretenden cohartarnos en nuestra libertad de prensa.

Hace tan sólo unos minutos hemos recibido en la redacción de Canariasaldia.com una comunicación por parte de Delegación del Gobierno advirtiendo de que el Ministerio de Defensa, por "petición expresa de la familia", ha "anulado" la convocatoria que unas horas antes se había enviado a los medios para asistir a la recepción del féretro de Cabello en la Base Aérea de Gando.


"No es lógico que se exprima el dolor y la tragedia sin límites, porque eso no es información, es convertir el dolor en espectáculo con el único objetivo de hacer caja"


Lo entendí a la perfección. Era imposible no entenderlo después de ver cómo en el día de ayer varios medios se apostaban delante de la casa del joven fallecido y cómo varios compañeros se dedicaban a meter la tan nombrada alcachofa delante de los familiares que llegaban llorando a la vivienda, sin gana alguna de que nadie les grabara ni registrara su dolor.

Cuando esas imágenes llegaron ayer a esta redacción creo que fue unánime el silencio y la decepción. Igual de unánime que fue la decisión de no publicarlo. Igual de unánime que ha sido la sensación de rechazo que nos produce ver cómo algunos medios están explotando un tema que, al fin y al cabo, no es más que el dolor de una familia por una pérdida.

Es lógico que los medios de comunicación nos hagamos eco de que un soldado español ha muerto. Es lógico que recojamos las declaraciones de sus familiares si estos voluntariamente quieren hacerlas. Como es normal y relevante que se publique todo lo relacionado a las condiciones de su fallecimiento, ya que se trataba de un miembro del Ejército español.

Lo que no es lógico es que el tema se cebe de la manera que se está haciendo, que se exprima el dolor y la tragedia sin límites, que se utilicen frases dramáticas y lacrimógenas para atraer la atención del lector, que se saquen vídeos y grandes fotografías de personas que están sufriendo por la muerte de un hijo, tanto como sufriría cualquiera en una situación así. No es lógico porque eso no es información, eso es morbo, es farándula, es convertir el dolor en un espectáculo con el único objetivo de hacer caja.

Se trata de una práctica tan habitual que parece haberse olvidado que es contraria a toda ética y deontología periodística. Contraria, por tanto, al derecho de los ciudadanos, y que tan sólo un órgano de control, como el que se define en el Estatuto del Periodista, podría evitar. Un órgano de control y un Estatuto que ya tienen la mayoría de los países europeos y que el propio Zapatero se comprometió en 2003 a aprobar bajo su mandato. Dos años después lo dejaba paralizado en el Congreso y allí se ha quedado, dejando en manos del autocontrol la intimidad y el dolor de la gente. Me gustaría saber dónde está hoy Santiago Pérez, me gustaría verle defendiendo a los que algunos medios se encuentran hoy acosando, pero sobre todo, me gustaría verle preguntarle a su compañero el presidende que dónde quedaron sus promesas.


Publicado en Canariasaldia.com el 8 de octubre de 2009.